Friday, February 4, 2011
Monday, June 14, 2010
Wednesday, June 17, 2009
La risa de la Virgen
He encontrado esta fotografía hace escasas semanas. No sé cuándo fue tomada, pero probablemente se trata de una imagen reciente. A mí sin embargo me ha traído a la memoria con todo detalle una anécdota antigua, que había olvidado por completo. Al recordar la historia, la he escrito deprisa y la he mandado a “Mundo Cristiano” y al boletín mensual de Torreciudad: estamos en mayo, el mes de la Virgen.
Ninguno de los cinco sacerdotes que salimos de Valencia habíamos estado en aquel nuevo santuario de la Virgen. Ni siquiera conocíamos Barbastro ni el alto Aragón, pero nos prestaron un coche grande, un Chrysler de lo más espectacular, y nos pusimos en marcha. Eran las 12 del mediodía.
Mis acompañantes lo recordarán muy bien, porque ya están ya en el cielo, y, como todo el mundo sabe, en el cielo uno se acuerda de todo.
El viaje se presentaba plácido y soleado. La autopista del Mediterráneo, recién estrenada, nos llevaría por la costa hasta El Vendrell. Desde allí iríamos a Lleida y Barbastro para hacer noche en un hotel a pocos kilómetros de Torreciudad. Al día siguiente haríamos una romería a la Virgen, celebraríamos Misa en el Santuario y regresaríamos a Valencia por la tarde.
Pero llegó la niebla. Nada más abandonar la costa, nos vimos envueltos en una nube negra que ya no nos abandonó. El coche, que había volado por la autopista, se arrastraba como un gusano a cuarenta kilómetros por hora. Hubo momentos duros, incluso de desaliento. La luz de los faros parecía rebotar en una muralla gris cada vez más impenetrable.
Nos detuvimos un par de veces para descansar y llamar por teléfono. Desde Torreciudad nos comunicaron que allí también la niebla era densa y nos aconsejaron que hiciéramos noche por el camino a la espera de que, al día siguiente, el viento disipara la nube.
Dormimos como troncos; pero por la mañana la niebla seguía en su puesto.
El resto del viaje tampoco fue fácil. Tardamos casi dos horas en recorrer los 90 kilómetros que nos separaban de Barbastro. Luego, la carretera hacia Torreciudad, estrecha y enredada, parecía no terminar nunca.
Después de rezar la primera parte del Rosario, llegaron las bromas:
—¿Tú crees que habrá niebla dentro de la iglesia?
—Lo importante es que manosees bien todo el edificio para hacerte una idea, porque me parece a mí que verlo va a ser difícil.
Aún faltaban algunos kilómetros cuando oímos, o creímos oír, el sonido de unas campanas.
—¡Che, tú! ¿Qué es eso…?
—No puede ser. Estamos muy lejos todavía…
Nunca supimos si aquellas campanadas venían, en efecto, de Torreciudad, pero yo estuve seguro desde el principio, y más aún cuando, ya en el santuario, volví a escucharlas. Dicen que, con la niebla, los sonidos se propagan a grandes distancias.
En ese momento se despejó el cielo y vimos, por primera vez, a lo lejos, la silueta de la torre que emergía de una nube.
—Es la risa de la Virgen —dijo el que iba a mi lado de copiloto—. Nos ha puesto difícil el camino, pero ahora nos recibe con una carcajada.
Cuando llegamos al Santuario la niebla lo cubría todo de nuevo. No había un alma en la explanada ni en ningún otro sitio, pero las puertas del templo estaban abiertas y, por los altavoces exteriores se oía una voz muy firme y convincente:
—Dentro de cinco minutos dará comienzo la Santa Misa. Todas las personas que quieran confesarse encontrarán sacerdotes a su disposición en las capillas de confesonarios…
¡Había tanta fe en aquella voz que sonaba en el desierto! Aquel día creo que fuimos los únicos peregrinos de Torreciudad.
Desde entonces he vuelto muchas veces y he sido testigo del gran milagro que se ha producido en estos treinta años. He visto la explanada abarrotada de gentes de todas las edades, pero, sobre todo, de chicos y chicas. Y siempre he visto sonrisas y he oído risas, muchas más risas que en cualquier otro lugar sagrado del mundo.
Que nadie se escandalice si, al llegar allí de romería durante este mes de mayo, comprueba que la explanada, frente al templo, es un hervidero de gentes que ríen. Están contentos porque en Torreciudad hay un torrente de Gracia que sale de las capillas de los confesonarios, y ese torrente se convierte en risas, abrazos y alegría desbordante.
Comprendedlo y probadlo también vosotros. El camino algunas veces resulta duro, pero vale pena escuchar en el alma la risa de la Virgen.
La Orden Del Temple Y El Culto A Las Vírgenes Negras
Un punto en común entre la Orden del Temple y San Bernardo de Claraval, de gran importancia para comprender mejor el vinculo existente entre ambas partes, sería la construcción de infinidad templos, catedrales y abadías; todas ellas, dedicadas a “Nuestra Señora”, una advocación un tanto ambigua que, según diversos autores, en realidad se estaría refiriendo a María Magdalena. Pero, ¿Qué evidencias podemos encontrar de todo esto?
A pesar de la aparente devoción a la Virgen María, que surgiese en las diferentes catedrales templarias, lo cierto es que en casi todas ellas, siempre aparecía la figura de María Magdalena en un lugar destacado, mostrándose en todo momento un empeño especial en resaltar la importancia de la casa de María Magdalena, tal como hiciera el propio Bernardo de Claraval en sus discursos a los monjes cistercienses, a los Caballeros Templarios o a los “Hijos de Salomón”, una cofradía de canteros encargados de la construcción de las catedrales góticas, a los que exigía el mayor respeto para la casa de Betania, la casa de Marta y María.
Otro dato significativo, lo encontraríamos cuando Bernardo de Claraval hace el llamamiento a la segunda cruzada, desde la iglesia de Santa María Magdalena, en Vézelay, en unos términos que pudieran dar a entender que se estaba reclamando de forma simbólica las tierras que, en otro tiempo, habrían correspondido a la estirpe sagrada de María Magdalena; añadiendo a todo ello, la circunstancia de que los restos mortales de la santa, se encontraban supuestamente custodiados en dicho templo, ya que no sería hasta el año de 1279 en que, el príncipe de Salerno, Carlos II de Anjou, “descubriría” los restos de María Magdalena en la cripta de Saint Maximin.
Esta devoción manifiesta de Bernardo de Claraval por María Magdalena, estaría vinculada con el culto a las vírgenes negras, el cual procedía originariamente de las antiguas tradiciones gnósticas.
Pero para comprender mejor lo ocurrido, deberemos volver a recordar, tal como hemos visto anteriormente, como los Caballeros del Temple, al parecer, descubren algún tipo de secreto en los subterráneos excavados en las caballerizas del Templo de Salomón, del que solamente hacen participes al Papa Honorio II, al Patriarca de Jerusalén y al propio San Bernardo de Claraval, tal como se recogería en el prólogo de la Regla de la Orden y que hacía referencia a lo sucedido durante el Concilio de Troyes.
Lo hallado en dichas excavaciones, o quizás la información que ya conocía Bernardo de Claraval, lleva a los Caballeros Templarios a viajar hasta Egipto, en concreto y sobre todo, al templo de la diosa egipcia Isis - principio femenino de la fertilidad y del conocimiento - en la isla de Philae, de donde iban a obtener los conocimientos o información que estaban buscando. Es a partir de entonces que se produce un culto a la Virgen Negra, donde se representa la imagen de la diosa Isis amamantando a su hijo Horus, como símbolo de la transformación del conocimiento trascendental y esotérico, el cual es transmitido a través de la leche materna de la diosa, y que, en la doctrina católica, sería reconvertido en las diferentes imágenes de las vírgenes con niño.
Prueba de la advocación a las vírgenes negras por parte de los Caballeros Templarios, podemos hallarla en casi todos los templos y catedrales que fueron construidas por éstos, donde la referencia a “Nuestra Señora” o “Notre Dame” en realidad era realizada para referirse a María Magdalena, tal como han apuntado diversos autores e historiadores.
El esoterismo practicado por San Bernardo de Claraval, podemos encontrarlo en las continuas alusiones que Bernardo hacía al “Cantar de los Cantares”, donde de una forma críptica y sutil, se refería a María Magdalena, aludiendo al amor entre los esposos, aún tratándose de un texto polémico y difícil de comentar para la Iglesia.
Los Caballeros Templarios conocían la importancia de los lugares que anteriormente ya habían sido utilizados por otras culturas primitivas, como centros de cultos paganos a la Gran Diosa Madre, tal como ocurriese con los celtas, por lo que, al aparecer en dichos lugares alguna imagen de una virgen negra, solían construir un templo de culto en el mismo lugar donde hubiese sido hallada la mencionada imagen.
La diosa Isis, simbolizaría a las tierras de Egipto, negras y fértiles, las cuales son bañadas por el Nilo, ya que, al desbordarse el mismo, tal como ocurría anualmente en las crecidas del río sagrado, y tras volver las aguas a su cauce, las tierras se ennegrecían gracias a los aportes de los limos (fangos y sedimentos) que las aguas habían dejado, fecundándola y haciéndola apta para la siembra.
Los Caballeros Templarios veían así a la Gran Diosa Isis como la semilla de vida, tal como desde siempre la habían venerado los egipcios. Pero la causa real de esta profunda creencia adoptada por el Temple, quizás subyace en otra realidad mucho más trascendente.
La estancia de los Caballeros Templarios en Tierra Santa, fue lo suficientemente larga como para que se produjera una cierta influencia reciproca entre éstos y la cultura islámica. Tal es así que, algunos musulmanes, llegaron a integrarse en la Orden del Temple, mientras que los propios templarios profundizaban en el conocimiento de la cultura Islámica. El Temple, también se fue interesando por otras culturas y sociedades herméticas, hebreas, gnósticas o sufistas, lo que les llevó a absorber e influenciarse de otras corrientes, que hicieron que la Orden del Temple tuviese la idea de retornar a un origen religioso único, donde fuera posible la armonización y sincretismo de otras culturas religiosas y esotéricas, lo que evidentemente, suponía un alejamiento de la Iglesia Católica.
Es por ello que, sabedores de que el retorno a los antiguos rituales hacia la Tierra, como Madre Creadora de Vida y la adoración a deidades paganas, podría suponer un grave conflicto y enfrentamiento con la Iglesia Católica, deciden utilizar la figura de “Nuestra Señora” para referirse a la Diosa Madre y camuflarla bajo la imagen de una virgen negra, a la vez que dicha imagen es asociada con María Magdalena, precisamente la misma María Magdalena que la leyenda había identificado como la madre de la descendencia de Jesús.
Otro hecho que nos muestra el simbolismo iniciático representado por San Bernardo de Claraval, lo podemos encontrar en los diferentes retablos existentes conocidos como “Lactación de San Bernardo” (la lactatio), donde se puede observar a un San Bernardo arrodillado, a los pies de una Madona que sostiene al niño en brazos, mientras que, desde el seno desnudo de la Virgen, surge un chorro de leche que va a parar directamente a la boca del Santo.
Como hemos podido comprobar, por la imagen anterior donde podemos observar a la diosa Isis amamantando a Horus, esta imagen de San Bernardo, viene a simbolizar la transmisión de conocimientos esotéricos, por lo que queda claro que esta imagen, que no en vano suelen encontrarse en capillas pertenecientes al Temple, viene a representar a San Bernardo como un iniciado en la sabiduría esotérica
LAS VÍRGENES NEGRAS
¿ADORARON LOS TEMPLARIOS A UNA DIOSA PAGANA? ¿INTRODUJERON DICHO CULTO EN EL CRISTIANISMO? ¿O QUIZÁS LAS “NUESTRAS SEÑORAS” SON REPRESENTACIONES DE MARÍA MAGDALENA? VEAMOS QUE DICE LA LEYENDA.
1.- La Diosa Madre
esde el más remoto amanecer, el hombre ha tenido la tendencia cultural y la necesidad espiritual de encontrar lugares concretos para dedicarlos al recogimiento, al culto y a la oración. Enclaves cuyas características los hacían propicios a la reflexión, a la búsqueda del conocimiento, a hallar respuesta a las preguntas que el ser humano se ha planteado a lo largo de su existencia. Son estos espacios, supuestamente cargados de magia, en donde se hace más cercano el contacto de lo terrestre con lo celeste, lo mortal con lo inmortal. Durante miles de años bosques, cavernas, fuentes o montañas han sido lugares donde los enigmas se transformaron en creencias que fueron tomando forma en la figura de divinidades.
a primera de estas divinidades, sin duda, fue la Madre Tierra. La tierra englobaba el universo humano; en ella se sucedían los fenómenos naturales en los que el hombre basaba sus creencias. Las tormentas, los terremotos, los vientos, las mareas… todo se debía a la Tierra, semilla de la existencia. Y el hombre adoró a la Gran Diosa en puntos donde podía comunicarse con ella, creando auténticos lugares sagrados en focos activos de energías telúricas, localizados a lo largo y ancho del globo.
as posteriores religiones que fueron aflorando con el devenir de los siglos han mantenido con mayor o menor fortuna la primitiva sacralidad de aquellos enclaves especiales, y sobre las creencias abolidas eran edificadas las nuevas. El templo recién erguido ocupaba el lugar del anterior, pero siempre sobre el mismo espacio de culto, el punto ancestral donde el hombre experimentaba su unión con la divinidad reinante. Ese culto primitivo era esencialmente femenino. La Tierra, al igual que la hembra, era la creadora de vida, la dadora de alimentos que permitía la supervivencia humana. Las antiguas culturas así lo continuaron reflejando, y no fue hasta ulterior expansión del cristianismo cuando ese culto femenino fue definitivamente sustituido por el masculino. Ahora se trataba de adorar a Dios, encarnado en la figura de Jesús. El Mesías, el crucificado, una figura masculina el fin y al cabo, es el que preside los altares de las iglesias y las catedrales. Con el cristianismo, el culto masculino se convierte en el redentor del hombre.
pesar de todo, ese culto pagano a la Diosa Madre nunca llegó a perderse. Pero la Iglesia, que sabía que la antigua religión estaba mucho más arraigada que la nueva doctrina que ella propagaba, trató por todos los medios de minimizar la influencia pagana de la deidad femenina. Por ello se dedicó a evitar que la figura de la Virgen María, la Madre, se igualase a la de Dios. A éste y al Salvador debía dedicarse el culto principal, relegando las figuras femeninas a un discreto segundo plano.
in embargo, se debe a los cistercienses de San Bernardo de Claraval, y también a sus allegados los Templarios, el resurgimiento de la antigua tradición. San Bernardo fue un gran impulsor del culto mariano; conocida es su gran devoción por la Virgen María. Por su parte, los freires del Temple fueron aún más audaces, y bajo su influencia eclosionó un encendido culto a la Nuestra Señora, o Notre Dame, que situaron bajo la imagen de vírgenes negras en muchas de sus posesiones y en la mayoría de las catedrales góticas francesas, edificadas precisamente en esos mágicos enclaves venerados desde la antigüedad.. La diferencia con los cistercienses, y he aquí lo curioso, es que podemos afirmar que el culto a la Nuestra Señora no iba dirigido a la Virgen María, sino a una figura que tenía una importancia mucho más secundaria: María Magdalena.
2.- La adoración a la Magdalena
as vírgenes negras son de color oscuro porque representan a la Madre Tierra y a la sabiduría ancestral, que fue pretendida por los Templarios. Otras diosas de las antiguas culturas como Isis, Cibeles y Deméter fueron con frecuencia representadas negras, mientras que la Gran Bretaña conoció una Black Annis. En Efeso, en el templo de Diana, una de las siete maravillas del mundo, se veneraba una estatua negra de la Gran Diosa.
upuestamente encontradas en circunstancias sobrenaturales, las vírgenes negras al ser halladas solían exigir que se les construya un templo de culto en el emplazamiento exacto de su aparición. Casualmente, estos lugares son siempre coincidentes con los antiguos lugares de culto que los primitivas culturas dedicaban a sus cultos paganos a la Gran Diosa Madre. Y los Templarios trataban siempre de construir sus santuarios en estos emplazamientos ancestrales, lo que nos lleva a pensar que tenían un conocimiento de las virtudes que poseerían estos enclaves.
xiste una curiosa leyenda que no podemos dejar pasar por alto. Al sur de Egipto, en las cercanías de Asuán, se halla una isla situada en el centro del Nilo denominada Isla de Philae. En esta isla se erige un templo dedicado a la diosa Isis y era, en tiempos de las cruzadas, el único emplazamiento en donde se seguían realizando los antiguos cultos de los tiempos del Egipto faraónico. Cuenta la leyenda que Caballeros Templarios navegaron el Nilo en una de sus incursiones por el país y alcanzaron esta isla. Seducidos por la hermosura del lugar, por la paz y la espiritualidad que emanaba, y por la belleza del culto a la antigua diosa, se sintieron tan atraídos por él que lo adoptaron y lo adaptaron a sus propias creencias.
Templo de la Isla de Philae (Egipto)
a Isis egipcia es el símbolo de la tierra negra y fértil de las orillas del Nilo, donde tras la bajada de las aguas los limos fecundos ennegrecen las tierras y las transforman en aptas para la siembra. Es por tanto la semilla de vida que, al igual que los egipcios, la antigua humanidad asociaba a la Gran Diosa. Es bastante probable que bajo la capa de misticismo de la leyenda que acabamos de relatar se esconda una realidad mucho más trascendente. La estancia en Tierra Santa fue lo suficientemente larga para que los monjes-guerreros del Temple pudieran conocer a fondo la civilización islámica, que era muy superior en refinamiento y en cultura a la de la tosca Europa feudal. La ósmosis entre miembros de ambas religiones fue constante e incluso algunos caballeros musulmanes pasaron a engrosar las filas de la Orden del Temple, así como los propios templarios profundizaban en el conocimiento del Islam. Es a la vez muy posible que los caballeros entrasen en contacto con sociedades herméticas, hebreas, gnósticas y sufís, absorbiendo lentamente parte de su bagaje cultural y místico. Conocido es asimismo el contacto que mantuvieron con la secta de los Asesinos. También encontramos en el Temple europeo indicios de que tenían un gran conocimiento de las mitología nórdica, celta e indoeuropea, con lo que cobra fuerza la hipótesis de que la Orden del Temple pudo haber soñado con retornar a religión única, armonizando creencias antiguas, orientales y occidentales, lo que la alejaba del catolicismo imperante en la Iglesia romana.
l problema que se encontraron los Templarios en Europa era que el retorno a la antiguo credo de la tierra, la adoración de una deidad pagana, podría traerles graves problemas en el seno de la férrea Iglesia Católica. Esto obligó a los miembros del Temple a ser muy ingeniosos. Bajo un culto predominantemente masculino, y sabedores de que el culto a la Diosa Madre significaría sin duda una herejía, lo lógico hubiese sido equiparar a esta con la Virgen María, la “Reina del Cielo”, como la llamaba San Bernardo y como aparece en el Antiguo Testamento refiriéndose a Astarté, la equivalente fenicia de Isis. Pero en vez de eso, los Caballeros del Temple decidieron inventar la figura de “Nuestra Señora” y camuflar a la diosa madre bajo la imagen de una “virgen negra”, asociando esta imagen a la María Magdalena del cristianismo, a la que curiosamente los evangelios del siglo I y los apócrifos reservan un papel mucho más importante que a la madre de Jesús. Esto representa un enigma. ¿Por qué se asocia la Diosa Madre a la Magdalena, si precisamente la maternidad es lo último que se relaciona con ella? Hablaremos de ello en otra de las leyendas.
Jesús y María Magdalena
sta apariencia se ha mantenido hasta nuestros días y su culto se haya aún vigente bajo distintos “Nuestra Señora” en muchos lugares de la geografía europea, como la Notre Dame de París. De hecho, podemos encontrar en los enclaves donde se encuentra una virgen negra continuas evocaciones a María de Magdala, lo que probaría que los templarios aspiraban a retornar a una antiquísima tradición que unificase a todos los hombres, como en los tiempos de la antigua humanidad. Regresando a la religión ancestral, el Temple aspiraba a la abolición total de las guerras, de las desigualdades y a la extirpación del odio predicado por las religiones. Pretenderían instaurar la sinarquía, el reino de la razón, de la caridad, del amor. En definitiva, el Reino de Dios de las profecías bíblicas.
| Vírgenes negras |
| RAUL DEL POZO
Miramos fascinados a las constelaciones, preguntándonos si hay alguien y nos contestan con mensajes de la edad de piedra. No sabemos quién habita en el universo; no nos envían avisos, hasta ahora sólo recibimos pedradas. El domingo por la tarde elmundo.es , en medio del silencio de todos los medios, adelantó la noticia y hubo un silencio cósmico por parte de los observatorios. El fenómeno no fue registrado por ninguna estación de seguimiento; cuando lleguen los extraterrestres, estaremos viendo Gran Hermano y nadie, excepto elmundo.es nos dará el queo. Desde siempre, los meteoritos han sido recibidos con escepticismo por parte de los científicos. Las academias de la Ilustración sacaron de los anaqueles las piedras incineradas y Lavoiser llegó a decir una majadería digna de obispo trentino: «Es imposible que caigan piedras del cielo porque no hay piedras en el cielo». Luego se descubrieron los cráteres de la Luna y los de los planetas y ya sabemos que hay una constante lapidación del Planeta Azul.
Nos ha visitado una piedra helada, una vagabunda del cosmos.Llegó el domingo al anochecer. Cayó en la provincia de Cuenca donde los viejos labriegos llaman a estos cantos piedras del rayo, centellas. Tal vez esos viejos supervivientes de la civilización del arado se pregunten que auguran esos prodigios, en el comienzo del año bisiesto. Los fuegos de azufre, los arcas volantes, los torbellinos de llamas, fueron siempre recibidos como avisos del destino. Spinoza, que estuvo por estas mesetas pensó que conocer el universo sería conocer a Dios. Y que Dios tiene un cuerpo y ese cuerpo es el universo. Hay mucha relación entre las creencias, los augurios y los meteoritos.Las vírgenes oscuras de los Templarios eran un sincretismo de las piedras negras, las imágenes de muchas ermitas esconden en su intimidad fragmentos de meteoritos. Los árabes rinden culto a la piedra de la Kaaba, en la Meca. Los científicos dicen que aunque puede ser cierto que los meteoritos acabaron con los dinosaurios, aquel pedrusco debió ser excepcional, cae cada 100 millones de años. Pero hace mucho menos tiempo que surgieron las pirámides, según algunos sabios, como una respuesta a un periodo en el que Egipto se vio acosado por la lluvia frecuente de rocas celestes. Parece que el último meteorito es un portento menor. Lo que aquí ocurre -gotas frías, solitrón, inundaciones, desguace constitucional- no procede de la ira de Dios; no es una perversión, sino una necedad de políticos oportunistas de la periferia en complicidad con rencorosos de la meseta. |

El origen de su culto habría que buscarlo en la mitología precéltica, asociando el culto a la Madre Tierra, con el Padre Sol, equivalente a divinidades como Isis, Horus, Ceres, Venus…
La madre tierra simbolizada como una piedra negra fue el origen del culto a la “madre negra”, o “madre morena” (La Moreneta en Cataluña).
Asimismo la alquimia asoció la madre negra con la piedra inaugural, la “madre del oro”.
Son vírgenes majestuosasa, o sea erguidas o sentadas en sillas de poco resapaldo, llevando al niño sentado en el regazo.
Vírgenes negras
11 abril 2005
Virgen de la Peña de Francia
Me intriga sobremanera el misterio de las Vírgenes Negras.
La Moreneta de Monserrat o la de Guadalupe son, seguramente, las más conocidas en nuestra geografía, pero existen numerosos ejempos en éste y en muchos otros países. En la página Black Madonna se muestra una relación de Vírgenes negras.
El lugar en que nací se enclava en las estribaciones de la Sierra de Francia, y allí, en su cima, se eleva un Monasterio edificado para conmemorar la aparición de la Virgen del mismo nombre: La Virgen de la Peña de Francia. Negra, como puede verse. «Nigra sum sed formosa…» (Cantar de los Cantares).
En toda la provincia de Salamanca existe una gran devoción por ella.
Según la tradición:
En el siglo XV (1434), en Paris, se aparece la Virgen al joven estudiante Simón Rolan rogándole que buscase una imagen suya:
“Simon vela y no duermas. Partirás a la Peña de Francia que se encuentra en tierras de Occidente y buscarás en ella una imagen semejante a mi; la encontrarás en una gruta y allá se te dirá lo que has de hacer”.
El joven Simón inicia su búsqueda por Bretaña y la parte Occidental francesa sin resultado positivo. Y vuelve a Paris donde, nuevamente, se le vuelve a aparecer la Virgen:
“Simón, vela; no renuncies a tu santa peregrinación que tus trabajos tendrán recompensa”
Tras un lustro de búsqueda infructuosa por tierras de Francia, se unió a unos peregrinos que venían a Santiago de Compostela y después marchó a Salamanca. Un buen día, estando en la Plaza del Corrillo, escucha la voz de unos carboneros gritando: “carbón de la Peña de Francia”. Simón se llenó de alegría y uniéndose a ellos les sigue y llega hasta San Martin del Castañar. Desde allí se divisaba ya la anhelaba Peña.
Buscó Simón durante tres noches y a la tercera se le apareció la Virgen diciéndole:
-’Simón, vela y no duermas”
y mas adelante le volvió a decir:
-”Aquí cavarás y lo que hallares has de sacarlo y ponerlo en lo mas alto del risco, donde construirás una Iglesia” .
(Generalmente, todas las Vírgenes negras han sido “encontradas” bajo la tierra o en una cripta o gruta)
Simón bajó al pueblo en busca de ayuda y le acompañaron Pascual Sánchez, Juan Hernández , Benito Sánchez y Anton Fernández y al fin consiguió Simón encontrar bajo una piedras la imagen de la Virgen.
Todo ello ocurrio el 19 de mayo de 1434, miércoles de la infraoctava del Espíritu Santo, reinando en Castílla Juan II y siendo Papa Eugenio IV. A partir de entonces a Simón se le conoció con el sobrenombre de Simón Vela.
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Copio unos fragmentos de El enigma de las vírgenes negras (Jacques Huynen).
“Generalmente se admite que las Vírgenes Negras fueron la versión cristianizada de un culto antiguo, anterior al cristianismo, por supuesto céltico pero quizás aún mucho más antiguo.(…)
Bajo diversas formas, a veces romanizadas, se adoraba en ellas, en nuestro país, a una divinidad femenina, una especie de diosa-madre, de tierra-madre, o, más concretamente, a una Diosa-Tierra(…)
La Diosa-Tierra se convierte entonces en la Virgen que, por la propia acción de Dios, dará luz a un Hijo que, al mismo tiempo humano y divino, podrá salvar a la Humanidad, regenerarla, darle vida espiritualmente y, por lo tanto, aportarle “la salvación”. Y, si bien Jesús nace de María, con frecuencia encontramos en otras religiones vírgenes que engendran divinamente niños “divinos” como Khrishna, u Horus hijo de Isis, o “encantadores”, como el Merlín céltico nacido misteriosamente de una virgen. (…)
Virgenes negras
1. Abstract
De contenidos simbólicos ancestrales, relacionadas con creencias celtas, e incluso pre-celtas, cristiano-visigóticas, presentes tanto en la ruta jacobea como en las leyendas de los caballeros templarios, las vírgenes negras siguen recibiendo cultos populares y hasta presidiendo bodas reales y ofrendas de ramos de flores monárquicos.
2. Entre la historia y la tradición
Vinculadas a un entorno de cuevas, montañas, árboles, pozos y cursos de agua, se integran con la Naturaleza y parecen reinar dentro de ella
Aquellos que se han sentido atraídos por imágenes de vírgenes negras coinciden en señalar algunos aspectos que las diferencian de otro tipo de representaciones de la virgen, por ejemplo, el hecho de que fueran fabricadas negras a propósito. Su color no es fruto de la acción del tiempo o de la exposición a los cirios como se ha querido explicar. En las auténticas, el rostro y las manos de la madre y el hijo son negros o están pintados de negro mientras que el traje está policromado.
Se caracterizan por ser pequeñas tallas de madera que no suelen exceder los 70 centímetros de alto por 30 de ancho y 30 de profundidad. Están entronizadas en cátedra con el niño sentado en el regazo. Más raramente en la rodilla izquierda. A veces el niño tiene un libro cerrado en la mano izquierda y sus rasgos suelen estar menos trabajados que los de su madre. Ésta mantiene una expresión corporal y del rostro hieráticas. Firmes y relajadas a un tiempo, las tallas transmiten poder. Su mirada se dirige hacia delante, y es a la vez serena y lejana.
A veces se aprecia un cierto toque oriental; sus leyendas se refieren a Oriente, a Bizancio, de donde pasarían a diversos puntos del orbe cristiano. El cristianismo atribuye legendariamente a San Lucas la inmensa mayoría de las vírgenes negras, con lo que dirige nuestras miradas hacia Asia Menor, sin embargo este hecho sin duda tiene una interpretación simbólica. También Oriente aparece en las menciones de que fueron los cruzados los que las introdujeron en sus países de origen a su regreso.
Históricamente podemos situar su apogeo entre los siglos XI y XII, raramente se las puede enclavar en el XIII. Artísticamente pertenecen al románico. Las talladas durante el gótico posiblemente hagan referencia y sean nuevas representaciones de imágenes anteriores; así como las imágenes cuya leyenda apunta a épocas previas a estos siglos puede que evoquen tallas a su vez cristianizadas, cuando no la misma imagen, de cultos paganos más antiguos. Porque, aunque las vírgenes negras a menudo fueron encontradas por vaqueros o por pastores, lo cierto es que el centro de pleitesía corresponde al enclave donde antaño se veneraba a una deidad pagana de antiquísima tradición y objeto de peregrinación secular. Vinculadas a un entorno de cuevas, montañas, árboles, pozos y cursos de agua y, en el caso de Francia donde se ha comprobado este hecho, a dólmenes y otros monumentos megalíticos, se integran con la Naturaleza y parecen reinar dentro de ella.
Es en Francia donde se ha encontrado la pervivencia de tradiciones subyacentes a sus festejos de lejano origen, como son ofrendas de
Los estudiosos franceses de estas imágenes han resaltado su reaparición medieval coincidiendo con el entrecruzamiento de distintas corrientes culturales en un momento histórico cercano al Milenio, confluyendo la tradición celta cristianizada, la cristiano visigótica y las romanas oriental y occidental en la síntesis que realizaron las órdenes monásticas, San Bernardo, figura clave en la expansión del culto mariano, y los Templarios.
Al imponerse los benedictinos aunando las corrientes anteriores, se procede a una consolidación de la infraestructura de la ruta jacobea, tales como albergues y hospitales. Posteriormente, magníficas catedrales consagradas a Nuestra Señora albergarán algunas de estas imágenes o réplicas suyas. El empuje artístico nos ofrece dos facetas: la de la expresión arquitectónica y escultórica y la del contenido subyacente. Mucho se ha hablado de las cofradías de constructores que conocemos sobre todo a partir del románico y que empezaron a hacer hablar a la piedra dejando su firma impresa en la misma, alcanzando la eclosión final en el gótico. Bajo escenas evangélicas y fabulaciones bíblicas se encuentran alegorías gnósticas, astrológicas y alquímicas. Los animales fantásticos y motivos vegetales no son adornos, sino imágenes que transmiten un mensaje. Estamos muchas veces frente a grandes símbolos y como es propio de esta categoría, son universales. Portan contenidos arquetípicos.
Al parecer son tres las cofradías de artesanos que se conocen: los Hijos del Padre Soubise, bajo la protección benedictina, que levantaron monumentos románicos, los Hijos de Salomón, cercanos a la orden del Cister y por tanto en relación más o menos directa con los Templarios, considerada como impulsora del gótico, y los Jacks, o Hijos del Maestro Jacks o Jacques, a quienes se les ha relacionado con las catedrales de Chartres, Amiens y Reims, además de muchos edificios del Camino de Santiago. A este último grupo se le ha atribuido una gran parte de la transmisión de contenidos simbólicos ancestrales relacionados con las creencias celtas e incluso pre-celtas que aparecen a lo largo de toda la ruta jacobea y que si no ha estado vinculado, sí ha acompañado sincrónicamente a las vírgenes negras.
3. La madre negra
El negro representa la fecundidad y la tarea oculta y secreta en que las cosas se van gestando hasta que llega el momento de su manifestación.
anto el negro como su opuesto, el blanco, son colores límite. Uno representa la ausencia de color y el otro su síntesis. El negro está asociado a las tinieblas primordiales, a la indiferenciación de los comienzos, a los abismos del cielo y de la tierra, a lo profundo donde todos los elementos parecen unirse. Así, representa al Caos, que todo lo contiene en potencia y donde todas las cosas son posibles. El negro y el blanco han sido asociados a la muerte en tanto que umbral y elemento de confluencia y, a la vez, de partida en un nuevo cambio, una mutación y una transformación. El negro es el color de la noche, de la oscuridad, de la no-luz y del tiempo anterior a la luz. El negro representa también la disolución y la putrefacción donde los elementos que se han separado pueden reunirse y germinar bajo la acción de la humedad, apareciendo de nuevo a la luz. Esa faceta de ocultamiento, de la obra que se realiza más allá de la visión pero que sin embargo sucede, es lo que se ha asociado a la fecundidad y a la tarea oculta y secreta en que las cosas se van gestando hasta que llega el momento de su manifestación. Así, el negro ha sido asociado al Yin, el aspecto femenino de la Naturaleza.
Esta cualidad de potencial germinativo es la que ha hecho que se considere al Caos como el receptáculo en el que germinan las formas con las leyes que las rigen. Ese negro, femenino, potencial, contendría en sí la semilla de las cosas sujetas a ritmos, representaciones y transformaciones.
4. Acercamiento simbólico
En el aspecto de receptáculo la madre es el Gran Útero hecho de vida y vida misma en su potencial de gestación, el gran atanor que posibilita los cambios; por eso ha sido imaginada como una Gran Potencia que alumbra y recoge a los universos, los mundos y todos sus seres, de todos los órdenes y de todas las categorías; animales y vegetales y con ellos las Leyes que rigen sus procesos vitales. Se la ha personificado en la Magna Dea, la Diosa, la Gran Madre, Aditi, Maha Sackti para Oriente, fuerza vital que gesta, mantiene, sostiene; que anima y unifica y que, siendo Ella océano vital, conduce a sus seres inmersos en sus corrientes a través de los movimientos de sus aguas de vida.
Uno de sus símbolos es el caldero, el cáliz, la copa, el receptáculo contenedor. Otro, las Aguas, las Grandes Aguas de seno inmenso y profundo que huyen hacia el fin del cielo y hacia el punto más lejano de los océanos. Es la potencia que está más allá de las aguas y al mismo tiempo el agua misma; por eso es el movimiento, el ritmo, el ciclo, la oleada que lanza a sus seres para alimentarlos de su esencia, para permitirlos existir en ella misma y para reunirlos de nuevo en su seno.
Si es las aguas del espacio, constituye ese inmenso océano que espera el aliento divino para activarse. Si es la ola que regenera, recoge a todos sus hijos al final de sus ciclos de vida, ya sea en la larga duración del tiempo de los soles, como el momento de la pequeña partícula; desde lo enorme a lo ínfimo. Si expresa, plasma, si recoge, aúna. Entonces es la muerte. La pequeña muerte de cada ser y la Gran Muerte que devuelve a la Creación al silencio originario.
Ella que brinda los requisitos vitales, apenas es afectada por ellos. Por eso se la concibió como la Madre Virgen, intocada e intacta durante la eternidad antes de la Creación. Como Caos Primordial es la Madre de la Luz, como Cuerpo del Espacio en el que nacen, flotan y mueren los Universos, la Madre del Cosmos, de los Soles y de los Mundos con sus seres. Por eso es la Reina de la Naturaleza Toda. Por eso se la ha llamado la fructificadora, y los vegetales,
Se la ha asociado a la Tierra y a la Luna. Como esencia gestante es la potencia ctónica que recoge a los muertos y los conserva, como las semillas caídas que duermen en su regazo, el tiempo necesario. Así se ha imaginado que las grutas y oquedades son puertas que conducen a un punto central en el inframundo, donde reina y vela por sus criaturas, otorgándolas el tiempo del sueño y el tiempo del despertar.
Cuando se la ha relacionado con la Luna, también vinculada desde tiempos inmemoriales con el tiempo, los ritmos vitales, las aguas, las mareas, la humedad y la fecundidad, también es dual: la Luna tiene una cara de luz y una vertiente de oscuridad nunca hollada por el Sol, eternamente sombría e inmutable; mientras que la faz luminosa está sujeta a diferentes expresiones de luz.
A los seres humanos nos cuesta mucho esfuerzo la visión unificadora e integrada. Nuestra mente tiende a separar las cosas en oposición; todo lo más, podemos entender la interacción de los pares como complementaria y la mayoría de las veces solo comprendemos la disyunción y el conflicto de la dualidad. Así, el simbolismo de la madre negra ha servido en muchas ocasiones para expresar aspectos que consideramos peyorativos.
5. La luna oscura y algunas de sus representaciones
La Gran Madre, Caos, Noche Cósmica, útero y recipiente de la vida, es abismo oceánico, el seno de la tierra y la Luna. Sus atributos fueron con el tiempo representados en distintos imaginarios muchas veces demasiado separados entre sí según las variaciones de percepción psicológica y mental mediatizada por los momentos culturales en el que se formularon, personificaron y recibieron culto. Representaciones antiquísimas de la diosa Luna son los pilares o los conos, mayoritariamente de piedra; muchas veces de origen meteórico (las llamadas piedras lunares) que en ocasiones eran trabajadas. El color también variaba en función de estos aspectos luminosos o sombríos de la deidad lunar y la valoración positiva o negativa de los pueblos que las sacralizaron. Si en Pafos o Chipre Astarté era representada como un cono o pirámide blancos, Cibeles lo era como una piedra negra. En Caldea la Gran Madre era venerada en forma de piedra negra sagrada que muchos defienden sea la misma que aún ahora se guarda en la Kaaba de la Meca, sólo que antaño, al parecer, la servían sacerdotisas y ahora son sacerdotes en un culto estrictamente patriarcal.
Las piedras lunares a menudo eran representadas como ónfalos, centros vitales; y el pilar como árbol, con un significado parecido al ya visto: el fruto de la Naturaleza, ramificación de posibilidades que obedecen a un principio común, los distintos seres, fecundidad, expansión vital, la vegetación, etc., según el nivel de análisis empleado. Todos sus frutos son el Hijo de la Diosa, el hijo de la Luna, que muere y renace periódicamente. Si bien es muy común que la Diosa Madre sea representada con su hijo en forma de niño, también lo son las alusiones al hijo como compañero y consorte igualmente sometido a ciclos de muerte y resurrección. Inanna, Isthar, Cibeles, Afrodita e Isis están asociadas a esta contraparte y complemento, su aspecto masculino, que en una de sus claves es el árbol pilar y que en esta faceta recibe muchas veces el calificativo de “el verde”. Frazer y otros estudiosos del siglo XIX llamaron la atención, haciendo una interpretación exclusivamente agraria (de fecundidad física y de la tierra), de la asociación de estas diosas-madre con el árbol, y su aspecto sombrío y doloroso al ver muerto a ese consorte.
No sólo ceremonias del mundo antiguo rememoran este hecho, sino también fiestas del folklore popular en las que figuran el árbol y la cruz como árbol esquematizado. Todo el ámbito europeo tiene tradiciones en torno al árbol y nuestras Cruces de Mayo hundirían sus ancestros en estas consideraciones. Cuentos y mitos sobre el hombre verde, Jacq o Jacques in the green en el mundo anglosajón, tal vez el Santiago el Verde asociado a nuestra Señora de Atocha, cuyo toponímico pudo haber tenido lugar a raíz de este símbolo, son ramificaciones de la misma pauta simbólica. En las celebraciones populares, el árbol de la Luna aparece en dibujos cubierto con frutos o luces; en un dibujo asirio tiene cintas, como en algunas celebraciones del árbol de Mayo y ¡quién sabe si entonces, como ahora, se celebraban danzas alrededor! Cruces o palos truncados sobre una media luna y representaciones de árboles con un origen claramente pre-cristiano, se han encontrado en algunas iglesias griegas.
La diosa Luna a veces es representada con una Luna creciente; el ejemplo más cercano es Isis o Hathor, la Luna como barca que surca las aguas del cielo. También el hacha de doble filo, tan común en el mundo mediterráneo, nos remite a los cuernos de la luna. Una de sus distintas interpretaciones es, de nuevo, fecundidad y potencia vital; de características ambivalentes, masculinas y femeninas a un tiempo, nos habla otra vez y de otra forma de la diosa y su consorte, tanto la vaca nutricia como el toro celeste o terrestre que fertiliza. Sorprende de nuevo que en las tradiciones de las vírgenes negras aparezca con aplastante mayoría San Lucas, cuyo animal emblemático es, precisamente, el toro.
6. Psicología de las diosas negras
La representación de la Madre Oscura y de la Luna Negra ha pasado psicológicamente a asumir características de lo incontrolable, lo desconocido y por tanto lo que contiene y mantiene la mayor parte de nuestros temores y de nuestras evitaciones. A nivel social representan muchas veces aspectos de la Naturaleza y de los seres que se consideran contrarios al orden imperante o que, se piensa, atentan contra el mismo.
El abismo en el que se oculta a la Madre Oscura representa en los humanos lo inconsciente, con todas sus facetas y posibilidades. Los contenidos que han sido rechazados y desplazados de la conciencia por ser incompatibles con la propia imagen, con lo que se espera de uno mismo y con lo que los demás esperan de uno; así como aspectos personales que se consideran desfavorables para ser valorado, querido, considerado o deseado por otros. Pero también están aquí las cualidades nunca desplegadas y las potencialidades desconocidas que no pudieron expresarse o manifestarse. Jung llamó a esta parte de la personalidad la sombra; que si bien en un cierto nivel puede coincidir con el inconsciente freudiano, lo sobrepasa ampliamente ya que es tanto caudal de energía como lo que llamamos “bueno” y “malo” de nosotros mismos.
A nivel social, este abismo donde se oculta la Diosa Oscura significa el destierro de la conciencia social, lo que indica que una vez pudo haber tenido consideración colectiva y por otra parte, desde el infierno, mundo subterráneo, seno de los mares, etc., o dondequiera que se la haya situado, sigue de algún modo existiendo y esperando una nueva
Como ya se ha señalado, muchas diosas han sido representadas en sus dos facetas: luminosa y sombría. Dos copias idénticas de Artemisa de Éfeso, la muestran una en blanco y otra en negro, acogiendo a la Naturaleza toda. Tenemos imágenes negras de Demeter (que en su versión oscura dejó al mundo yermo cuando perdió a su hija, a su vez Reina de los muertos). Kali, madre terrible, tiempo (kala) que todo lo devora, y que en cierto modo puede considerarse como un aspecto de Parvati, la contraparte de Shiva, es negra. Todas son una expresión del poder del aspecto femenino de la creación y el aspecto destrucción, muerte y regeneración de la Naturaleza.
Hay imágenes negras de Isis, aunque también tiene una contraparte en su hermana Neftis, el rostro eternamente oscuro de la Luna; y Ereshkigal, Hécate, Lilith, si no negras, sí son claramente infernales. La primera es también hermana y contraparte de Inanna, vive en el Kur, o lo inmenso desconocido. Está perpetuamente sola, ansiosa e insaciable; se siente abandonada y llena de furia.
Ereshkigal fue diosa de la fertilidad en la tierra y esposa del Gran Toro del cielo, así como Hécate fue también, antes de Hesiodo, una diosa terrenal. Hécate resume la concepción humana de los terrores de las tinieblas, de los desvaríos de lo irracional, las pesadillas, los terrores nocturnos. Pero también abarca la conciencia amplificada, la visión profética y el conocimiento profundo de los sucesos; psicológicamente se mueve entre lo impulsivo y lo intuitivo. Es la faceta impulsiva de Lilith, su rebeldía indomable, la que hizo que fuera socialmente indeseable para la tradición patriarcal judaica. Se la ha hecho poseedora de una sexualidad sin freno, por eso en la tradición judeo cristiana se la juzgó enemiga del matrimonio y de los hijos, y en el medioevo se la consideró como un súcubo, demonio hembra que acudía por las noches al lecho de los varones.
Prácticamente todas las tradiciones han conocido y han rendido culto a diosas oscuras. Todas, incluidos los ejemplos presentados, muestran diferentes niveles de lectura, aunque algunas de sus peculiaridades más llamativas sean las que las han caracterizado para la posterioridad. Lo cierto es que en las diosas oscuras ha latido siempre un factor de renovación y de transformación.
7. Las vírgenes negras en el medioevo
Muchos estudiosos de las vírgenes negras han apuntado al presunto mensaje alquímico de su color y de los tonos de sus ropajes (negro o azul oscuro, blanco y rojo). El negro o el azul oscuro, representando a la materia prima y a la primera fase de la obra, la opus nigrum; el blanco, al albedo y el tercero o rojo, al rubedo. Rastrear históricamente los colores de las vestiduras de las tallas es una tarea ardua, máxime si tenemos en cuenta que hay sitios donde sólo tenemos la referencia de que posiblemente allí hubo alguna vez una virgen negra, pero sólo queda la tradición, como es el ejemplo del Mont St. Michael, en Francia; o nos encontramos una talla que es la copia de la copia de una imagen negra original que se perdió para siempre, lo cual es frecuente por desastres naturales e intervenciones humanas. En España los colores podrían coincidir en Nuestra Señora de Nuria, pero no así en la de Montserrat, Guadalupe, Atocha y mucho menos Almudena que es una imagen mucho más moderna. Claro que tampoco sabemos cuáles eran los colores originales teniendo en cuenta, además, la costumbre (que duró siglos) de vestirlas. Por otra parte, muchas representaciones generales de la Virgen, sobre todo a partir del Renacimiento, sí muestran en los colores de sus trajes interesantes características simbólicas, como el blanco y el azul claro para la Inmaculada, que podemos asociar con la Virgen Celeste, la materia incontaminada más allá de la Vida y de la Muerte y causa de ambas. El rojo y el azul en todas sus gamas para la Virgen Madre, rojo femenino de vida y sangre en el traje y azul, en ocasiones tachonado de estrellas, masculino y celeste, para el manto. Espíritu y Materia en conjunción para fructificar en el Niño-Creación; y finalmente el negro y el blanco o simplemente el negro de luto y muerte, con el matiz ctónico ya indicado, para la Virgen Dolorosa.
Otro aspecto a destacar de las vírgenes negras son los milagros. Los que se han acercado a su simbolismo han señalado peculiaridades que no se dan en otros milagros atribuidos a Nuestra Señora en otros momentos históricos. Son milagros que tienen que ver con la vida y la muerte, como el que se produjo en el momento de la reaparición de la imagen de la Almudena; con tele-transportaciones, como los casos de cautivos que desde Oriente despiertan de pronto en su país y son liberados de sus cadenas; o la salvación de las aguas (como el de Nuestra Señora de Atocha en el pozo de San Isidro) etc., milagros de individuación, de liberación, de despertar.
Por otra parte, en el lapso del medioevo coincidente con la aparición de las vírgenes negras hay una reactivación social, artística y cultural en el seno de la sociedad medieval hispano-francesa. Las órdenes monásticas, las cruzadas, los templarios, el contacto con Oriente y el mundo árabe facilitaron el comercio, la entrada de conocimientos sobre arquitectura, arte en general, medicina, matemáticas, astronomía, etc. Y la traducción de los clásicos abrió nuevas perspectivas en la filosofía y en el mundo del conocimiento en general. Hay una irrupción y un desarrollo del elemento femenino, no sólo con el culto mariano, sino también de forma idealizada en el amor cortés… a pesar de las grandes discusiones que acapararon la atención de los escolásticos sobre la Naturaleza, la carne y el pecado, sembrando una disyunción entre materia y espíritu que ha llegado a nuestros días.
8. Leyendas y mitos
Testigos de celebraciones de todo tipo, han dado pie a historias de reyes y plebeyos, princesas y campesinos.
Hay constancia de vírgenes negras en toda Europa. La mayor concentración de estas imágenes, descubiertas y estudiadas hasta ahora, está en Francia. España ocuparía el segundo lugar. Diseminadas por nuestro territorio, asociadas a montañas, grutas, ermitas, cursos de agua, pozos, piedras, árboles o sembrados, son pródigas en el Camino de Santiago. No en vano el apóstol está fuertemente vinculado a Nuestra Señora, que le alentó a venir a nuestras tierras y le protegió después, según la tradición, en su misión evangelizadora. Pero también se encuentran en Cáceres (Guadalupe) y en Madrid, por ejemplo, lejos de la ruta jacobea. Madrid cuenta con dos vírgenes negras de antiguo culto: Nuestra Señora de Atocha y Nuestra Señora de la Almudena, a pesar de que algunos investigadores han señalado que pudiera tratarse de la misma, puesto que de la imagen encontrada en un lienzo de la muralla árabe sólo tenemos la leyenda milenaria, por cierto, ya que algunos dicen que se remonta a San Lucas, mientras que otros a San Juan, habiéndose tallado en vida de la Virgen. También contamos con algunas menciones históricas, porque la talla que podemos observar en la Catedral sólo conserva de tan vetusto pasado la memoria.
9. La señora de la almudena
Se dice que Santiago el Mayor trajo consigo la imagen de Nuestra Señora de la Almudena. Posteriormente se depositaría en la Iglesia de la Almudena en la calle del mismo nombre, entre las actuales calles de Bailén y Mayor. Para preservarla de un posible acoso musulmán, un herrero la oculta en un lienzo de la muralla árabe con dos cirios encendidos, uno a cada lado. Era el año 712.
Tras reconquistar Madrid por tercera vez, Alfonso VI, en 1083, tiene noticias del suceso y se interesa por el paradero de la efigie.
La conquista de Toledo es difícil y se cuenta que no se producirá hasta que no aparezca la Virgen. Una joven cristiana madrileña conoce los avatares de la imagen, pero no sabe el sitio exacto del ocultamiento. Ruega a la Virgen que la ilumine en este sentido y llega a ofrecer su vida a cambio de la recuperación de la talla.
El Rey y la muchacha se encuentran en Toledo. Se cuenta que el monarca prometió hacer todo lo posible para hallar la imagen aunque tenga que desmontar la muralla con sus manos piedra a piedra. Organiza en Madrid una procesión de rogativas que se encargó él mismo de presidir, y en medio de los cánticos y rezos se oye un gran estruendo, como si la tierra se estremeciera y los edificios se rasgaran. Se abre un gran hueco en la muralla, repican las campanas, aparece Nuestra Señora con las dos velas encendidas como antaño se la encubrió, y la joven cae muerta a los pies. Era el 9 de Noviembre de 1085. Una imagen de la Virgen, blanca por cierto, en pie, con el niño en brazos, se puede contemplar en la parte de la muralla que rodea la Catedral y baja por la calle Mayor en dirección a la Cuesta de la Vega, llamada así por la fértil franja de cultivos que antaño descendía hacia el río. Una placa da fe del milagro y señala el lugar como el correspondiente a la aparición. Allí estuvo antaño la Puerta de la Vega.
Dicen que la imagen de la Almudena deriva de la palabra árabe almudín, según unos, que se relacionaría con alhóndiga, al mudayna o al medina, la ciudad o ciudadela, según otros; y finalmente con almud o piedra de esta forma, según quieren unos terceros.
10. La señora del atochar
De la Virgen de Atocha se ha dicho que la trajeron a España los discípulos de San Pedro, y también (¡cómo no!) San Lucas. La siguiente mención es del siglo VII y se la atribuyen a San Ildefonso, arzobispo de Toledo, a cuya diócesis pertenecía Madrid. Ildefonso escribió a un canónigo de Zaragoza instándole a que no se olvidara en su camino hacia Toledo de visitar una imagen de Nuestra Señora, conocida como la Virgen del Atochar, con un niño sentado en su rodilla izquierda y una manzana en su mano derecha. Y es que en aquellos tiempos, el camino hacia Toledo desde Zaragoza pasaba por Alcalá y por Madrid.
Aunque la tradición dice que la Virgen de la Almudena era negra, la imagen que ahora podemos observar es morena. En cambio, la Virgen de Atocha es una talla de madera, muy oscura, con el traje pintado en tonos azules y dorados. El tipo de talla, su tamaño y características indican que fue y es una virgen negra, seguramente el original que surgió de las manos del artesano que la talló (que desde luego no fue San Pedro, como tampoco San Lucas el autor real de otras tantas, incluida la Almudena, que si hacemos caso a la leyenda debió pasarse el tiempo esculpiendo); y tal vez la imagen que ahora contemplamos tampoco es aquella a la que se refieren las primeras crónicas citadas.
Según consta, en el año 720 la Virgen de Atocha estaba en una ermita en la vega del río Manzanares, próxima al actual Puente de Toledo, en un lugar que se conocería como Santiago el Verde, dicen que porque era una zona bastante fértil. Gracián Ramírez, un noble visigodo que tenía un castillo en Ripa Carpetana (actual Rivas Vaciamadrid) entre los ríos Jarama y Henares, y que solía visitar la ermita todos los días, constató una buena mañana que no estaba allí la imagen. Al buscarla, la halló en los atochares. De este término dicen algunos autores que deriva el nombre de la Virgen, que significaría campo de esparto, y que era muy abundante en las riberas del río. Otros quieren que Atocha derive de Antioquía, de donde procedería la imagen. Los hay que apuntan a una procedencia vasca en cuyo apoyo estaría la etimología de Vallecas o Valle del Kas, mientras que otros la hacen derivar del griego Theotokos, Madre de Dios, cuyas siglas figuran al pie de su cátedra.
Gracián decide levantar una nueva ermita en el lugar de su hallazgo, camino de Vallecas, hoy avenida Ciudad de Barcelona, muy cerca si no el mismo lugar donde hoy está su Basílica. Cuando se estaban realizando las obras fueron atacados por los musulmanes, que pensaron que lo que se estaba construyendo era una fortaleza. Para evitar que su esposa e hijas cayeran en manos de los infieles, y de acuerdo con ellas, las decapitó con su espada. Entonces los testigos presenciales hablan de un impresionante resplandor que desorientó a los atacantes y que hizo que huyeran en desbandada. Este hecho, según se ha opinado, facilitó que Madrid pudiera ser reconquistada durante algunos años.
Cuando acabó la reyerta, Gracián Ramírez tomó conciencia de lo que había hecho. Estaba confuso, apenado y lleno de furia. Lloraba entre la multitud de cristianos agradecidos ante la imagen por su intervención en la victoria. Cuando pudo abrirse paso al altar vio que, arrodilladas y en primer plano estaban su esposa y sus dos hijas que, de nuevo vivas, oraban y sólo mostraban una cicatriz en el lugar de la herida.
11. Pasado y presente de las vírgenes negras de madrid
Los estudiosos franceses han señalado la vinculación entre la tradición céltico druídica y las vírgenes negras. Por una parte encontramos representaciones de diosas madres celtas muy similares a las vírgenes negras. Sin embargo, en otras culturas también tenemos diosas sentadas con el niño en brazos o en su seno. Un referente cercano a nosotros es el de la egipcia Isis.
Madrid estuvo poblado desde muy antiguo. Se han encontrado restos de asentamientos humanos prehistóricos. Tenemos constancia de poblaciones celtíberas. Por supuesto de la presencia romana, como se puede ver en el museo municipal de San Isidro. En la zona de Rivas, donde se dice que antaño vivió Gracián, se ha encontrado un poblado visigodo; y aún tenemos las huellas de los árabes, que están a la vista de todos, pues restos de los minaretes de lo que en su día fueron mezquitas, están integrados ahora en iglesias católicas como las de San Pedro el Viejo, en la calle del Nuncio o de San Nicolás, en la plaza del mismo nombre.
Otra mezquita, la principal de Madrid, estaba en la calle de la Almudena, sobre la que se levantó la iglesia que da nombre a la calle y que fue derruida en la segunda mitad del siglo XIX por reestructuraciones urbanísticas. Por no hablar del antiguo Alcázar, que se quemó en tiempos de Felipe V, y que ocupaba la colina donde ahora se alzan el actual Palacio Real y la Catedral de la Almudena. Los nombres actuales de las calles de la zona, y en general de la del Madrid de los Austrias, nos hablan tanto de los lugares donde se situaban los gremios (tintoreros, latoneros), como la población musulmana (puerta de moros, morería, etc.). Lo que es indudable es que tanto la primera ermita al lado del Puente de Toledo, como esa segunda ermita, que según la leyenda construyó Gracián para Nuestra Señora de Atocha, estaban extramuros y bastante lejos del Madrid de aquel entonces.
¿Qué imagen se adoraba allí en aquellos siglos VII y VIII de las primeras crónicas, teniendo en cuenta que la que ahora podemos contemplar es, casi con toda seguridad y como mínimo, dos o tres siglos posterior? ¿Se trataba de la Virgen cristiana? …Seguramente era un culto popular, y si es así, es posible que fuera de antigua tradición. Hay autores que dicen que antes de la talla que conocemos podría haber habido una pintura de Nuestra Señora, pero este dato parece confundirse con una atribución similar a la de la Almudena.
Si, por otra parte, el culto mariano empezó su apogeo precisamente en la época de las vírgenes negras, que, recordemos, son datadas entre los siglos XI y XII, y sabemos que cultos anteriores al cristianismo fueron cristianizados, y viejos símbolos de claro componente arquetípico, integrados también en el mundo cristiano, como, entre otros, sucedió con las antiguas diosas madres; y si además tenemos en cuenta que desde el siglo IV, que es cuando consta la caída del imperio romano, al VII en el que nuestra Señora de Atocha ya era plenamente venerada, hay demasiado poco margen como para admitir que creencias milenarias y cultos enraizados hayan desaparecido sin dejar rastro; podemos considerar muy probable, entonces, la continuación de los mismos a través de los vaivenes socioculturales, y que con el tiempo se identificaran de acuerdo con la nueva visión religiosa.
12. Otros enigmas y leyendas
En este sentido surge una nueva pregunta: ¿Qué culto pudiera haberse celebrado en la zona, anterior al dedicado a la imagen que conocemos como Nuestra Señora de Atocha, y a qué deidad femenina se dirigía? ¿Y por qué allí precisamente y no en otro sitio?
Sin descartar la posibilidad de que proceda de la vertiente celta (o celtíbera) de acuerdo a la opinión ya señalada de los eruditos franceses, hay que recalcar que en España ha habido pueblos que han
Con Nuestra Señora de la Almudena tenemos otro enigma añadido. Algunos cronistas de Madrid hablan de una primitiva imagen visigoda, mientras que para otros corresponde a una imagen romana, lo que apoyaría la hipótesis señalada anteriormente relativa a los cultos precristianos, que en este caso no podemos afirmar ni negar. Jamás ha sido encontrada, puesto que cualquiera que haya sido su origen se quemó en tiempos de Enrique IV y la afirmación, tan repetida, de que se trata de la imagen más antigua de España se queda sin fundamento. En descripciones posteriores parece haber sido confundida con Nuestra Señora de Atocha, como son las menciones a la pintura que figura en el sarcófago de San Isidro que, sin embargo, parece representar a la primera, mientras que otros han hablado de que estaban las dos Vírgenes.
Una de las leyendas relativas a la Virgen de la Almudena nos cuenta que Alfonso VI mandó pintar en un lienzo de esa mezquita, previa a la construcción de la Iglesia de la Almudena, un cuadro tal como se recordaba a la imagen y para conservar su tradición (un hecho curioso, por cierto, que de haberse producido en realidad hablaría de la enorme permisividad de los musulmanes). Este cuadro mostraba una Virgen con un lirio en la mano. Se trata de la Virgen de la Flor de Lis, que también figura en otro cuadro posterior que estuvo durante mucho tiempo en la Iglesia de San Isidro y luego en la cripta de la Catedral de la Almudena. Hay otro dato y éste del siglo XVII donde se la describe como sentada, morena, de nariz aguileña, cabellos largos y, de nuevo, con un lirio en la mano. Es en estas fechas cuando se ha situado la imagen actual. Se ha dicho que los restos de la primera imagen, que era de pino incorruptible, pero no incombustible como se ha comprobado, se introdujeron en la imagen posterior, como también se ha hecho en otros lugares en casos similares. La verdad es que los citados restos no han aparecido.
Suponiendo que haya habido en tiempos dos vírgenes negras distintas e independientes, y no un “trasvase” de datos, es algo que llama la atención. Si como dicen los investigadores, su “aparición” y localización es intencionada, ¿por qué podemos contar con dos precisamente a tan poca distancia la una de la otra?
Para no quedarse atrás, también se ha atribuido a la intervención de Nuestra Señora de Atocha la reconquista de Madrid en la época de Alfonso VI y a partir de esa fecha fue creciendo aún más su devoción y recibiendo nuevas donaciones, por lo que el arzobispo de Toledo destinó a varios canónigos para atender los cultos, siendo sustentados por el patrimonio creado. Entonces se construyó un nuevo templo, aunque se respetó la ermita, que duró hasta los tiempos de Felipe II. Esta ermita medía tan sólo 14 metros cuadrados y estaba llena de muletas, cadenas, naves, lápidas, cuadros, etc., fruto del agradecimiento de sus fieles y muestra de su intervención milagrosa.
El tamaño reducido de la ermita se debe a las capitulaciones que se firmaron con los moros, quienes señalaron el tamaño que debía mantener, tal vez por cuestiones de seguridad. Este dato es importante ya que nos muestra que los árabes estaban al corriente de su culto y lo respetaron y que las intervenciones que nos brinda la tradición, a favor del bando cristiano y los ocultamientos para evitar profanaciones, como se cita claramente en la leyenda de la Almudena, obedecen más a intenciones religiosas, políticas y sociales que a una amenaza real.
En la época de las tres culturas aparecen dos milagros de Nuestra Señora de Atocha en las Cantigas de Alfonso X el Sabio, pero el más famoso es el de San Isidro. El Santo era muy devoto de esta advocación de la Virgen. Todos los días la visitaba antes de ir a trabajar y a ella se encomendó cuando iba a contraer matrimonio para acertar en él, lo que después se convirtió en costumbre para muchos. Un día, estando Isidro en el campo, su hijo se cayó al pozo de su casa, de donde no podían sacarlo. Al volver su padre de trabajar y ver lo acontecido suplicó el auxilio de Nuestra Señora. Entonces el agua del pozo subió hasta el brocal y llevó a la superficie al niño sano y salvo. El pequeño debía de saber nadar y tener un dominio asombroso de sí mismo para sobrevivir en remojo hasta que el padre rogara ayuda.
El pozo del milagro puede contemplarse hoy día en el Palacio de los Vargas, sede del Museo Municipal de San Isidro. Hay versiones que dicen que el niño salvado de las aguas (individuado, renacido) no era su hijo, sino el de la familia Vargas, de quien San Isidro era siervo.
También tenemos una liberación espectacular de cautivos. Unos condenados a muerte se encomendaron a Nuestra Señora de Atocha y aparecieron libres de sus cadenas junto al convento de Atocha siendo atendidos por los frailes. Esto ocurrió en el siglo XVI. En la misma época, una epidemia de gripe que causó muchas muertes en España, hizo que se sacara a la Virgen en procesión y se la llevara a Madrid. En esos momentos cesó la epidemia y curó también Felipe II, enfermo y desahuciado.
Otra procesión, en este caso de Nuestra Señora de la Almudena, acabó con un gran incendio por derrumbe. Ocurrió en el mismo siglo de los ejemplos anteriores y en la plaza de la Provincia, donde varias casas afectadas se vinieron abajo frente a la imagen que pasaba en esos momentos por allí y pudo combatirse el fuego.
En la época de los Borbones comenzó a tomar auge el culto a esta representación de Nuestra Señora. Fue robada en 1789 y ejecutado su autor, escondida y encontrada con una soga al cuello seguramente por algún miliciano tras la guerra civil. Cuando se derribó la iglesia de la Almudena pasó al convento de las Bernardas y en 1954 a San Isidro, estando ahora en la Catedral que le está consagrada. En noviembre de 1948 fue coronada y desde entonces es patrona de Madrid. Su día es el 9 de noviembre.
13. Del culto a la tradición monárquica
Hay una larguísima lista de reyes que veneraron a Nuestra Señora de Atocha, incluidos los Reyes Católicos. Pero fue con Carlos I cuando comenzó una mayor vinculación con la corona. Fray Juan Hurtado de Mendoza, dominico, que era su confesor, consiguió su aprobación y la del Papa Adriano VI para que la Virgen de Atocha pasara a custodia de los dominicos. Tradición que todavía perdura. Felipe II la llama Patrona de Madrid y de todos sus reinos. Costea un nuevo convento e iglesia que continúa financiando su hijo Felipe III, y Carlos II lo decora con frescos de Lucas Jordán. Todos los Austrias tuvieron gran devoción a esta Virgen y practicaron la costumbre de llevar la imagen a su lecho de muerte.
Los Borbones continuaron con esta tradición, a pesar de que a Carlos III le propusieron que visitara a la Virgen de la Almudena, pues estaba más cerca. Hay que señalar que el monarca vivió en el Palacio Real.
Testigo de bodas y celebraciones religiosas de todo tipo, Nuestra Señora de Atocha dejó su santuario el 5 de mayo de 1808. El lugar fue ocupado por las tropas francesas, que lo convirtieron en cuartel destruyendo la biblioteca y cometiendo robos. La imagen pudo ser llevada a las Descalzas Reales y más tarde al convento de Santo Tomás, en la misma calle de Atocha (actualmente desaparecido), hasta el regreso de Fernando VII, quien habría depositado su cetro a sus pies y de allí lo recogió de nuevo. En 1834, con la desamortización de Mendizábal, fue confiscado el Santuario de Nuestra Señora de Atocha y convertido en Hospital de Inválidos. El templo quedó en ruinas y la imagen se trasladó a la Iglesia del Buen Suceso hasta que los dominicos pidieron a Alfonso XIII, en 1924, la restitución de los terrenos para reconstruir templo y basílica.
La iglesia fue incendiada en 1936, afortunadamente la imagen había sido ocultada. Finalizada la guerra apareció en el Museo Arqueológico, en el fondo de un baúl, detrás de todos sus trajes. Entonces se la llevó a la Iglesia de Santa Bárbara hasta que la
La Boda Real del 22 de Mayo pasado, que se celebró en la Iglesia de Nuestra Señora de la Almudena, incluyó una visita posterior a la Basílica de Atocha para ofrendar el ramo floral, un eslabón más de la larga cadena de reyes, nobles y fieles de todo tipo que han rendido homenaje a esta Señora Oscura del Atochar desde tiempos que se hunden en la leyenda. Esta visita real tiene además una lectura simbólica, al servir de nexo de unión entre estas dos Vírgenes, y es una justa retribución para Nuestra Señora de Atocha, algunas de cuyas pinceladas históricas se han señalado en el apartado anterior, y a la que diversas vicisitudes políticas y sociales no sólo parecen haberla situado en un segundo término, sino convertido en una gran desconocida.
En su caso, parece que se cumple uno de los aspectos de las diosas negras al ser relegadas a la oscuridad del olvido. He aquí también mi pequeño aporte en desagravio.
Sunday, June 14, 2009
La gran mentira de Guadalupe
Por el Dr. Antonio Bolainez. Escatólogo.
Los hijos recogen la leña, los padres encienden al fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira. ¿Me provocarán ellos a ira? Dice Jehová. ¿No obrán más bien ellos mismos su propia confusión? Jeremías 7;18-19.

En las primeras semanas de Diciembre, en México y América Latina, estarán dando inicio a una de las celebraciones más abominables para nuestro continente; las famosas celebraciones de las vírgenes. Sin lugar a dudas, la idolatría, es la peor desgracia, y talvez la más grande maldición de miseria, que embarga a nuestro pueblo latino. Un continente inmerso en estas practicas aún antes de la llegada de los conquistadores españoles.
EL DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS.
El jueves 23 de noviembre del 2006, la nación más poderosa del mundo, como lo es los Estados Unidos de América, se paralizo en su totalidad, para dar lugar al día de acción de gracias. Una fecha muy respetada por el pueblo estadounidense. En esta celebración, se conmemora la llegada de los peregrinos ingleses; que habían salido huyendo de la persecución católica, a causa de sus creencias protestantes. Ellos fundaron esta gran nación, dando honor únicamente al Señor Jesucristo. De hecho la constitución de esta gran nación fue hecho bajo los principios cristianos de la Biblia.
Desde entonces, esta nación ha sido la que mas ha contribuido a la expansión del Cristianismo. En los últimos ciento cincuenta años, es la nación más codiciada por todos los habitantes del resto del mundo. Es cierto que hoy en día también hay mucho pecado en los Estados Unidos, pero nadie puede negar que esta es la única nación en el mundo, donde el día domingo, la inmensa mayoría de su gente acude a las iglesias evangélicas. Yo he estado en Europa, muchos domingos, y no se ve a los europeos acudir a una iglesia para adorar al Señor de la Biblia; lo mismo sucede en el resto del mundo.
Esos peregrinos ingleses, quitaron la maldición de los ídolos que adoraban los indios nativos, y en su lugar, levantaron altares al Señor Jehová de los Ejércitos. La palabra del Señor dice: Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová. Salmos 33:12. De hecho, han quedado algunas reservas de indios, que aún continúan con sus prácticas idolatras, y hasta hoy en día, siguen siendo una generación primitiva, en esclavitud religiosa, sin ningún progreso, por cuanto siguen adorando a sus dioses falsos.
EL ESPÍRITU DE IDOLATRÍA DE LOS INDIOS SIGUE DOMINANDO AMÉRICA LATINA.
Hemos dado un ligero vistazo a Estado Unidos, pero ¿que de nuestra América Latina? ¿Porque sigue siendo una región sumida en la desgracia y la miseria? Como ya nos hemos dado cuenta, antes que llegaran los conquistadores, América estaba hundida en la adoración de miles de dioses falsos. Solo que los conquistadores que llegaron a nuestra América Latina, no eran protestantes de Inglaterra, para haber sembrado la semilla de la palabra de Dios.

Los que llegaron fueron españoles, plagados de toda clase de demonios de idolatría, acompañados de los corruptos curas católicos, que lejos de venir a predicar un evangelio verdadero a los indios, vinieron a terminar de hundirlos más en las manos de los demonios de idolatría. En lugar de guiarlos a la verdad del evangelio, les trajeron los mismos dioses paganos, solo que con nombres cambiados. Es decir, utilizando nombres cristianos, pero que en ningún momento liberaba a esta tierra de las potestades de las fuerzas demoníacas de idolatría.
Es bien sabido, que al demonio de idolatría le acompañan demonios de brujería, demonios de corrupción, demonios de traición y sobre todo demonios de narcóticos. Todos estos vicios ya los poseían los indios, cuando llegaron los misioneros católicos.
Quinientos años después, nuestra América Latina continúa exactamente bajo esos espíritus paganos. Escenas de la conquista de México Es en este mes de Diciembre, es cuando le rinden mayor homenaje a esos abominables dioses paganos, teniendo como resultado un continente lleno de corrupción en las más grandes esferas, donde el narcotráfico casi es dueño, y nuestra gente, por más intelectuales que se llamen, siguen bajo ese espíritu primitivo de los indios y falsedades católicas.
Estoy seguro que si en América Latina, la conquista hubiera sido fundada bajo las bases del verdadero cristianismo, otra sería la historia de nuestros pueblos. Sería el continente más rico, y ningún latino estaría abandonando su tierra para ir en busca de mejor vida. El ejemplo esta a la vista: Estados Unidos y Canadá, dos países prósperos, cuyas bases fueron el cristianismo de la Biblia; de México para el Sur, es una historia horrible.
MÉXICO ADORANDO UNA GRAN MENTIRA CATÓLICA
Recientemente acabo de grabar en la iglesia Alianza Cristiana, de Reynosa, Tamaulipas, México, el tema titulado “EL MITO GUADALUPANO”. Es un estudio de gran relevancia, ya que México se presta a celebrar, en las primeras dos semanas de Diciembre, sus ritos idolatras y a rendir homenaje, a la famosa virgen de Guadalupe.

En el estudio, ponemos al descubierto toda la gran mentira del catolicismo con las famosas vírgenes; en especial las vírgenes negras. Aclaramos que hay demonios disfrazados de vírgenes, que reclaman derechos territoriales, entre los que se destacan estas famosas vírgenes negras, como Guadalupe. Coatlicue, divinidad azteca cuyo nombre significa “La de la Falda de Serpientes”. Diosa terrestre de la vida y la muerte, de apariencia horrible. También recibía los nombres de Tonantzin (nuestra muy venerable madre), y Teteoinan (madre de los dioses).
Tras una investigación seria, también ponemos al descubierto el engaño en el que incurrieron los jesuitas para poder manipular a los indios aztecas. Quienes adoraban entre sus principales dioses paganos, al dios sol, y al igual que los mayas, a la serpiente.
En este estudio de mas de una hora de duración, y que como mencioné esta grabado en DVD, exponemos que en le cerro de Tepeyac, donde esta la basílica de Guadalupe en la actualidad, era el mismo lugar donde los indios Aztecas adoraban a una deidad femenina, llamada Tonantzin, quien era considerada como la diosa de la vida y la muerte, y su imagen consistía en una serpiente que tomaba forma de mujer.
EL GRAN DESCUBRIMIENTO DE GUADALUPE
Siempre me hice la pregunta. ¿Cómo es que los jesuitas que vinieron con los conquistadores, lograron hacer caer de rodillas a los indios? La respuesta la encontré en la pintura de Guadalupe, y la supuesta historia de que se le apareció al indio Juan Diego; personaje que por cierto no existió, como lo pruebo en este estudio en forma irrefutable. Virgen Guadalupe de España El pintor que pinto a esta Guadalupe, que dicho sea de paso, no se parece en nada a la original virgen de Guadalupe de Extremadura, España, la cual también es una virgen negra, la Guadalupe de México es una tremenda sorpresa.
Cabe destacar que el pintor autor de la imagen de la virgen morena mexicana, tuvo que haber sido un gran artista. Teniendo en cuenta que en esa época era la edad de oro en la pintura, y ya se utilizaban técnicas para obtener efectos tridimensionales en sus obras, y es así como esta Guadalupe, es una imagen, donde se destaca la trinidad diabólica, es decir: El anti-padre, el anti-hijo y el anti-espíritu y por supuesto la gran sorpresa que presento en el estudio, sobre el cuerpo de la serpiente que se convierte en mujer, supuestamente María.
RECOMIENDO ESTE ESTUDIO
La razón por la que recomiendo en gran medida este estudio, es porque en el hago la presentación de documentos provenientes de personalidades católicas que desmienten la existencia tanto de Juan Diego como de la aparición. Además de un compendio histórico sobre los demonios de idolatría, acompañado de imágenes de las famosas diosas paganas de la era antes del cristianismo; demostrando que son las mismas de hoy en día, solo que con nombres de vírgenes, pero con los mismos títulos, como: Reina del Cielo.
El estudio lo recomiendo muy especialmente para los mexicanos, que deseen que sus familias sean liberadas de estas abominables practicas del paganismo, y de esta manera evitar que vayan al infierno. Como dije el estudio está en grabado en DVD, y estará ya disponible en las primeras semanas de Diciembre en nuestras oficinas, para lo cual, usted puede comunicarse a los teléfonos que aparecen en nuestra pagina web, para que lo ordene y pueda verlo junto a su familia en estos días de mayor tinieblas para México y el resto de América Latina.
Que Dios le bendiga. Shalom.

























































